
La bicicleta es un medio de transporte a escala humana, con innumerables ventajas y escasas desventajas, y eso es comprobable en cualquier momento. He aquí una prueba…
El sábado 13 de noviembre, tras un cambio de planes de última hora decidí darme un paseo en la nueva bicicleta plegable BTWIN Tilt 500 que adquirí hace una semana. ¡Magnífica compra! La plegué (se tarda medio minuto), la metí en el maletero (medio minuto más) y me fui a los Corrales de Buelna, a Barros, desde donde parte la Senda Ciclable del Besaya. La vía ciclable llega hasta Suances, pero yo tenía otros planes por la tarde y no la haría entera. Iría hasta La Viesca, picaría algo por la zona y vuelvo a tiempo. Estacioné el vehículo en Barros, monté la bici (30 segundos más, je, je…) y eché a andar.

La senda pasa bajo la carretera y está bien indicada. Transita al principio entre la CN-611 y el río Besaya, bajo la arboleda del Parque de Barros; continuando con algunos sube-baja entrando a Caldas de Besaya por el parque del balneario y la calle principal. Se pasa bajo el edificio y tras dejarlo atrás, superamos una rampa para llegar a las instalaciones abandonadas de la primero harinera y después fábrica de hilaturas de Ríocorvo, junto al Molino del Salto (declarado Bien de Interés Industrial en 2003). Cómodamente se llega a Ríocorvo por La Plazuela, donde volvería más tarde para comer algo. Belén y Rocío (dueñas del bar La Plazuela) tenían comida familiar y tuvieron a bien ofrecer un poco de cocido montañés a los que por allí llegamos. Un poco más arriba se entra en la calle principal de Ríocorvo, un auténtico deleite para los sentidos, no en vano y junto al propio Cartes fueron declarados Conjunto Histórico-Artístico en 1981. Atravesar en bici la población bajo las casas blasonadas barrocas es un auténtico regalo para quien valora el patrimonio cultural.

Superado Ríocorvo, la Senda presenta algún repecho que otro, y tras pasar bajo la autovía nos deja en la entrada de Cartes junto al parque y las instalaciones deportivas para adentrarse en el Paseo del Ánsar, junto a la ribera del río, en un entorno bellísimo. Tras un cortísimo pero pronunciado repecho, remonta par continuar por la margen izquierda del río y adentrarse en La Viesca. La vía asfaltada llega hasta la pasarela peatonal de La Barquera, continuando después como tierra compacta con algo de gravilla, muy cómoda de rodar. Algo más allá está la plataforma peatonal de Covadonga a la que se accede por escaleras. Desmontamos y atravesamos el río a pie por el puente de aspecto tibetano, para llegar junto al barrio Covadonga. Desde aquí continué por la margen derecha siguiendo un carril de grava algo más estrecha, abandonándola por la rampa que hay junto al CEIP Mies de Vega. Junto al mismo salí a la rotonda de la N-634.

Desde allí me dirigí hacia Cartes por el estupendo carril-bici de la avenida, bajando por el CIE La Robleda paralelo al río para terminar en la Avenida del Chopo en Santiago de Cartes y por el carril-bici de la N-611, tras pasar de nuevo el Besaya, llegar al Camino Real de Cartes. Atravesar la población por el Camino de la Lana es una virguería. Bajo los Torreonaes, antigua aduana del Señoría de Campoo, jalonado de nuevo por las viviendas blasonadas, la antigua posada y la capilla adosada de XXXX. Tras pasar la Bolera, regresé al Parque del Ánsar y retomé mi camino de ida hacia Ríocorvo donde paré en La Plazuela para comer… ¡qué ya era la hora!

En La Plazuela se dan cita bastantes aficionados a la bici para tomat el aperitivo y no estaría mal que el Ayuntamiento pusiera un buen aparcabicis para evitar que se tengan que poner apoyada en cualquier sitio. Seguro que lo hace, ya que es un Consistorio sensibilizado con la vida saludable y la sostenibilidad, a juzgar por los detalles que uno se encuentra. La Plazuela cuenta con tres buenos ejemplares de Ciprés de los pantanos, difíciles de ver en Cantabria.
Desde allí rehice mi camino de ida a buen ritmo hasta Barros, llegando sin complicaciones hasta el coche disfrutando de la luz otoñal y del regusto del puchero y el vermú que tomé en Ríocorvo. De esta manera cerré una inesperada y magnífica mañana, planeada casi sobre la marcha.

LO MEJOR DE LA JORNADA
· Disfrutar del precioso color del otoño.
· Circular por los Conjuntos Histórico-Artísticos de Riocorvo y Cartes.
· Observar el río Saja a su paso junto al Molino del Salto y por el Ánsar.
· Disfrutar del buen cocido montañés y la simpatía de Belén y Rocío (La Plazuela).
· Circular por el Camino Real de la lana, acompañado por la calma y el sonido del río.
· Lo saludable del ejercicio físico de una magnífica mañana de noviembre.
A MEJORAR
· A algunos ciclistas disfrazados «de competición»: La ciclovía no es una pista de competición.
· A los dueños de los perros que campan en los parques públicos: pueden producir accidentes.
· Instalar un aparca-bicicletas en La Plazuela.
La distancia total de la ruta es de 16,53 km y su dificultad es de muy fácil a fácil. Existen zonas para comer con mesas en el Parque de Barros y en Cartes (El Ánsar) donde también hay una fuente de agua potable. Servicios públicos en los bares de Ríocorvo, Cartes y Santiago de Cartes, junto a panadería y farmacia. El domingo hay mercado en Santiago y la población suele estar saturada de gente y coches. Parques infantiles en el parque del Ánsar. Ideal para bicicletas plegables urbanas.
Jota ©2021
Estupenda labor la divulgación de la Cantabria ciclable disfrutando del entorno y todo lo que ofrece y con sentido crítico constructivo.
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Muchas gracias Marcos. Es sólo una gota más, pero muchas gotas forman un arroyo, y si entre todos lo alimentamos acabará siendo un gran río que acabará en el mar.
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