
Parece ser que Ílhavo la fundaron griegos o fenicios allá por el 400 aC. Es un lugar no muy conocido -Aveiro lo eclipsa por su cercanía- pero inesperado y sorprendente. El municipio consta de diferentes núcleos de población y en él viven unos 39.000 habitantes (censo 2021). Lo tiene casi todo: una naturaleza sobresaliente en su franja litoral, una calma rural detenida, una oferta cultural sobresaliente -arte, museos, teatro y danza-, y un sabor de antaño. La vida de sus gentes giró en torno a la pesca del bacalao, de la recogida del moliço y de las explotaciones salineras. Naturaleza, agricultura, pesca, cultura, gastronomía y carriles-bici a tutiplén. ¡Ni yo, ni mi bici plegable nos lo podíamos perder!
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